17 de septiembre de 2012

Haciendo el amor en el fin del mundo


 
Dicen que ya se va a acabar el mundo. El mundo se acaba cada noche que cierro los ojos y despierto a otro. Dicen que muchos morirán. Muchos mueren ya y ni nos enteramos…o ni nos importa. Dicen que habrá grandes desastres. La vida de todos está llena ya de desastres, de pequeños desastres cotidianos que los hacen preocuparse más de lo que lo hace un terremoto. Dicen muchas cosas, pero mi mundo se acaba varias veces en el día, cada vez que muero para lo viejo y lo innecesario. Cada vez que deshecho mi mundo de torturas y sufrimientos absurdos.

Sí, el mundo se acaba todos los días. A veces veo esta ciudad, país y planeta como poblado de “tristes hormigas locas”, como escribiera uno de mis autores favoritos, todos corriendo a ninguna parte, todos con prisa por llegar, a final de cuentas, a ninguna parte. Con el universo brillando sobre nosotros, y nosotros estresados por la más pueril de las razones. Muriendo por el cúmulo de un millón de preocupaciones insignificantes. Tan preocupado por el próximo partido de futbol, la nueva moda de perfumes o vestidos, por el qué dirán, ese omnipresente y tenebroso que dirán. Por encajar en el círculo social en vez de crear su propio círculo. Preocupados en imitar la supuesta vida feliz de otros en vez de valorar y hacer de la suya algo auténtico y bello por sí mismo. Temerosos por que se acabe el mundo y sus rutinarias vidas se apaguen.

Por eso, antes y durante el fin del mundo, lo único que importará es hacer el amor. A final de cuentas hacer el amor es lo único realmente natural y divino como almas habitando un cuerpo físico. Lo único auténtico y sensato. Lo único que hace que dos seres se sientan uno. El único deseo en que concuerdan todos los seres humanos, ricos o pobres, felices o desdichados. Lo único que te recuerda que puedes ser feliz sin tener que vestir ropa cara y adornos fútiles. El clímax es de esas cosas que te hacen realmente humano.

 En ese instante sabes lo que es estar vivo.

Por eso, mientras el mundo se acaba, yo haré el amor, una y otra vez.  Y si lo hace todo humano por igual, quien sabe y al final el mundo no se acabe, pues tal vez, lo único que este planeta necesita es eso, que ya nos dejemos de tonterías…y finalmente decidamos... simplemente hacer el amor.

Salvador
Sep.2012




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